La epidemia de influenza porcina, gripe A H1N1, cuyos primeros brotes se detectaron en abril en México. Se ha extendido a todo el mundo. La Organización Mundial de Salud (OMS) declaró que esta enfermedad se ha transformado en una pandemia, es decir, que se ha extendido por todo el planeta, la primera en más de 40 años. Esta enfermedad se ha extendido rápidamente por todo nuestro país y ha provocado hasta el día de hoy más de 1100 casos y la muerte de 7 personas, ocupando la Argentina el quinto lugar entre los países más afectados y con cantidad de muertos, detrás de México, EEUU, Canadá y Chile. Al momento que escribimos esta declaración ha provocado en nuestro distrito la muerte de 1 joven estudiante de 15 años de la EETN° 7 de Laferrere y varios cientos de hospitalizados (cifra en aumento), El gobierno nacional y provincial después de negar, de forma irresponsable, que existiera algún brote epidémico, dio un giro de 180 grados y anunció que “La gripe A ya está circulando al igual que el de la influenza estacional” y el ministros de salud bonaerense confirmó que 5 de los 7 fallecidos son habitantes bonaerenses. Este cambio brusco, que tomó de improviso a millones de habitantes de nuestro país y de nuestro distrito ha generado una gran alarma en la población, temerosa de los efectos de esta enfermedad.
Un sistema de salud pública golpeado por los gobiernos al servicio de la patronal y las transnacionales Mas allá de que no fuera posible prever las características precisas del virus -por tratarse de una mutación supuestamente desconocida-, el fuerte índice mutágeno del virus de la influenza en los últimos años, planteaba sin dudas la posibilidad de una potencial situación de emergencia. Recordemos que en la Argentina se mueren al año 500 personas por la gripe normal, donde la mayoría podría prevenirse. Ante eso, resulta criminal la carencia casi absoluta de las vacunas tradicionales -que sin inmunizar respecto al nuevo virus, pueden proporcionar una limitada resistencia- y el número insuficiente de tratamientos antivirales. Ante esta epidemia de gripe A seremos los trabajadores y las grandes mayorías los que sufriremos los efectos de la persistente política destructora de la salud pública. Esto se ve en la reducción de personal en el sistema de salud pública y sus bajos salarios, en la reducción de equipos y camas y déficit de insumos para los hospitales públicos, más que evidente en nuestro distrito que cuenta con solo 2 hospitales públicos para una población que supera el millón y medio de habitantes, junto a la falta de inversión en investigación en torno a medicamentos y tratamientos que permitan afrontar una situación como ésta. Y, mientras los trabajadores y el pueblo estamos sujetos a la escasez de los tratamientos, los que tendrán la seguridad de recibir un tratamiento adecuado, serán quienes puedan acceder a las clínicas privadas. Pero, junto al temor al contagio, los trabajadores no pueden faltar a trabajar, pues los patrones los despedirían; a los capitalistas les interesa que la cadena productiva no se detenga. Lo mismo sucede con los estudiantes y docentes que son obligados por el gobierno a seguir concurriendo a los establecimientos educativos, donde se propaga la enfermedad más fácilmente, resta confirmar si otro joven de 16 años de la misma escuela, la técnica 7 ha también fallecido para corrobar en forma trágica que al gobierno no le interesa nuestra salud ni la de nuestros hijos. Al mismo tiempo, como hace con la inflación e hizo con el dengue, el gobierno dibuja las cifras, para evitar que se vea su irresponsabilidad y su falta de recursos para manejar esta situación a pocos días de las elecciones del 28 de junio. Es fundamental que exista información veraz y pertinente para que las organizaciones obreras, de derechos humanos, los trabajadores de la salud y el pueblo en general se organicen para tomar decisiones pertinentes contra el brote. Pero el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y Daniel Scioli, al no contar con una política preventiva hacia sectores mayoritarios de la población trabajadora, difícilmente pueda impedir que se extiendan los brotes de epidemia. Ya se sabe que muchos enfermos no encuentran donde atenderse o tienen que hacer largas colas o esperar hasta 48 horas cuando llaman a un servicio de emergencia a su domicilio, lo cual es ocultado por los gobiernos. Es necesario que los trabajadores y el pueblo tomemos en nuestras manos la defensa de nuestra salud.
Una salida de los trabajadores y el pueblo para enfrentar la emergencia de salud
Ante esta crisis, sin duda todos los habitantes tenemos que preservar nuestra salud, tomando las medidas elementales para ello. Mientras que las distorsionadas “estadístiKas” oficiales informan que –antes aún que irrumpiera la crisis mundial- más de un 15% de la población vivía en la pobreza y casi un 5% en la indigencia. Y, siempre según las propias cifras oficialistas del INDEC, la mitad de la población no tiene obra social, plan médico privado o mutual para afrontar la atención de su salud Por eso, al mismo tiempo, para atacar de fondo el problema y preservar la salud y la vida de millones de trabajadores y pueblo en general, tenemos que levantar una serie de demandas que apunten a lograr un nivel de vida digno, pues la mayoría de la población trabajadora está sub-alimentada y, un sector importante, padece desnutrición, factores que permiten la pronta adquisición de enfermedades y desarrollo de contagios. Demandas que deben ser reivindicadas por las organizaciones sindicales, políticas, democráticas y de derechos humanos. En primer lugar, debe estar a disposición de todos los trabajadores, sus familias y el conjunto de los sectores populares, servicios médicos, medidas de prevención y medicamentos completamente gratuitos. Hay que exigir que todos los recursos presupuestales (empezando por los cuantiosos pagos en concepto de la deuda externa, en el último año, el gobierno de Cristina Kirchner pagó en concepto de deuda externa, 8 veces más de lo que destinó a la salud) se pongan al servicio de enfrentar el brote actual y su impacto sobre las masas trabajadoras y populares, y para ello también hay que imponer impuestos progresivos a las grandes fortunas. Esto no puede ser dejado en manos del Ministerio de Salud, cuyo único interés es preservar la buena imagen del gobierno. Debe ser organizado por comités conjuntos de los trabajadores de la salud y los usuarios, los verdaderos interesados en evitar que la epidemia se extienda y que se sigan cobrando victimas humanas. Desde los mismos se puede luchar por un programa de salud que contemple una incorporación masiva de recursos humanos, aumento de salarios, mayor presupuesto para insumos, medicamentos e infraestructura, pero que también incluya la producción estatal de medicamentos, la implementación de un verdadero sistema de atención primaria y de un sistema único universal y público de salud administrado por los trabajadores y los usuarios. Por eso, como parte de una política para enfrentar la situación, hay que nacionalizar todos los hospitales privados, los laboratorios y las grandes transnacionales farmacéuticas (y los “genéricos” del país), los cuales sólo buscan lucrar, como los laboratorios Roche y Glaxo que vienen haciendo negocios multimillonarios a nivel mundial, y ponerlos bajo control de sus trabajadores para abrirlos al público en general, avanzando así hacia la creación de un sistema único de salud, público y gratuito. Es necesario que los sindicatos junto a las organizaciones sociales impulsen una coordinación nacional, para acordar cómo garantizar las medidas necesarias para, en primer lugar, evitar que se propague más la epidemia.
Abajo la manipulación oficial de la información.
Por comités de trabajadores de la salud y usuarios para enfrentar la crisis epidemiológica.
Medicamentos gratuitos para todos los trabajadores y los sectores populares. Requisición de medicamentos a las grandes corporaciones farmacéuticas y nacionalización de los hospitales privados bajo control de los trabajadores. Por la creación de un sistema de salud único, público y gratuito.
Partido de Trabajadores Socialistas - La Matanza
La Matanza, 22 de junio de 2009
22 jun 2009
La Matanza ante la epidemia de gripe porcina
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario